Visión general

Ablación con etanol de un nódulo tiroideo, también conocido como inyección percutánea de etanol (PEI), es un procedimiento mínimamente invasivo que se utiliza para tratar los nódulos tiroideos benignos. Al inyectar etanol directamente en el nódulo, esta técnica tiene como objetivo reducir su tamaño y aliviar los síntomas sin necesidad de cirugía. La ablación con etanol es particularmente útil para los nódulos quísticos que contienen líquido y, por el momento, rara vez se usa para los nódulos sólidos. También se puede usar para los cánceres recurrentes, pero esto es algo controvertido, ya que produce tejido cicatricial que puede dificultar la cirugía futura.

Procedimiento

Durante el procedimiento, se introduce una aguja en el nódulo tiroideo bajo la guía de una ecografía y se extrae el líquido del nódulo. Con frecuencia, el quiste se irriga con solución salina para eliminar cualquier residuo residual. Finalmente, se inyecta etanol, un tipo de alcohol, en el nódulo. El etanol provoca tejido cicatricial a lo largo de la pared de la cápsula del quiste, lo que, con suerte, evita que se vuelva a acumular líquido en el futuro. Ese líquido puede extraerse o dejarse en su lugar después de la inyección. El procedimiento generalmente se realiza de forma ambulatoria, lo que permite a los pacientes regresar a sus hogares poco después.

Beneficios y riesgos

La ablación con etanol ofrece la ventaja de ser una alternativa mínimamente invasiva a la cirugía, con un tiempo de recuperación rápido y un riesgo mínimo de complicaciones. Por lo general, es más eficaz para los nódulos quísticos y puede volverse menos eficaz a medida que los nódulos aumentan de tamaño. También se convierte en una opción menos ideal si un quiste presenta loculaciones (paredes pequeñas o tabiques que separan el líquido), ya que es común que no todas las bolsas respondan. Entre los posibles riesgos se encuentran el dolor en el lugar de la inyección, la filtración de etanol hacia los tejidos circundantes y la infección. El médico analizará estos riesgos con usted antes del procedimiento.

Además, como ocurre con la mayoría de los tratamientos de los nódulos tiroideos, los cambios en la voz pueden ocurrir y ser permanentes o temporales.

Recuperación y seguimiento

La recuperación de la ablación con etanol generalmente es rápida, y la mayoría de los pacientes reanudan sus actividades normales en uno o dos días. Las molestias leves en el lugar de la inyección son frecuentes y se pueden controlar con analgésicos de venta libre. Las visitas de seguimiento son importantes para controlar el nódulo tratado y garantizar que el procedimiento haya sido exitoso. Es posible que se requieran varias sesiones para lograr los resultados deseados.

Cuando el resultado no se logra después de la primera ronda, se utilizan alternativas como RFA también se puede considerar.