Visión general

La extirpación de un tumor del cuerpo carotídeo es un procedimiento quirúrgico para extirpar un crecimiento poco frecuente, generalmente benigno, localizado en la bifurcación de la arteria carótida del cuello. Estos tumores, conocidos como paragangliomas, pueden crecer y provocar síntomas como dificultad para tragar, ronquera o presión sobre las estructuras cercanas. La extirpación quirúrgica es el tratamiento más común para prevenir las complicaciones derivadas del crecimiento del tumor o para tratar los síntomas.

Procedimiento

Durante la extirpación de un tumor del cuerpo carotídeo, el cirujano hace una incisión en el cuello para exponer la arteria carótida y el tumor. El tumor se separa cuidadosamente de la arteria y de los tejidos circundantes, con sumo cuidado para evitar dañar estructuras vitales como la arteria carótida, los nervios y el tejido linfático. El procedimiento se realiza con anestesia general y puede durar varias horas, según el tamaño y la ubicación del tumor.

Beneficios y riesgos

El principal beneficio de la extirpación del tumor del cuerpo carotídeo es la extirpación completa del tumor, lo que puede aliviar los síntomas y prevenir más complicaciones. Sin embargo, el procedimiento conlleva riesgos, como el daño a los nervios circundantes, que pueden afectar la deglución, el habla y la función del hombro. También existe el riesgo de accidente cerebrovascular debido a la proximidad de la arteria carótida. Su cirujano analizará estos riesgos en detalle para asegurarse de que esté completamente informado antes del procedimiento.

Recuperación y seguimiento

La recuperación de la extirpación de un tumor del cuerpo carotídeo generalmente implica una hospitalización de una noche. El dolor y la hinchazón del cuello son frecuentes, pero se pueden controlar con medicamentos para aliviar el dolor y es posible que se necesite un drenaje. La mayoría de los pacientes pueden retomar sus actividades normales al cabo de unas semanas, aunque la recuperación total puede tardar más en función de la complejidad de la cirugía. Las citas de seguimiento son esenciales para controlar cualquier posible complicación, como el daño a los nervios o la recurrencia del tumor. Se pueden recomendar pruebas de diagnóstico por imágenes periódicas para garantizar el éxito a largo plazo.