
Visión general
Un istmusectomía es un procedimiento quirúrgico que consiste en la extirpación del istmo tiroideo, el pequeño puente de tejido que conecta los dos lóbulos de la glándula tiroides. Por lo general, este procedimiento se realiza para tratar afecciones localizadas, como pequeños nódulos, tumores o quistes localizados en el istmo, o para ayudar a realizar una evaluación diagnóstica adicional. Al extirpar solo el istmo, se puede preservar la mayor parte de la función tiroidea, lo que reduce la probabilidad de requerir una terapia de reemplazo hormonal. Los riesgos quirúrgicos también suelen ser más bajos. Sin embargo, como ocurre con la mayoría de las cirugías tiroideas, cuanto menos tejido tiroideo se extirpe, mayor es el riesgo de recurrencia.
Procedimiento
Durante una istmusectomía, el cirujano suele hacer una pequeña incisión en la parte frontal del cuello para acceder al istmo tiroideo. El istmo se separa cuidadosamente de los lóbulos y tejidos tiroideos circundantes y se extrae la parte afectada. Los lóbulos tiroideos restantes permanecen intactos. Este procedimiento se realiza generalmente con anestesia general y suele durar entre una y dos horas, según la complejidad del caso. El Centro Russell de Salud Endocrina y el Dr. Jon Russell son uno de los pocos grupos del mundo que ofrecen una istmusectomía sin cicatriz visible.
Beneficios y riesgos
El principal beneficio de una istmusectomía es que ataca y elimina el tejido problemático del istmo tiroideo, a la vez que preserva la función de la glándula tiroides restante. Esto puede reducir potencialmente la necesidad de una terapia de reemplazo de la hormona tiroidea de por vida. Sin embargo, como cualquier cirugía, conlleva riesgos, como el posible daño a las estructuras cercanas, como el nervio laríngeo recurrente, que puede afectar el funcionamiento de las cuerdas vocales. Los riesgos de recurrencia o la necesidad de realizar más cirugías en el futuro también son importantes. El cirujano le explicará estos riesgos en detalle para asegurarse de que está completamente informado antes del procedimiento.
Recuperación y seguimiento
La recuperación de una istmusectomía suele ser más rápida que la de las cirugías tiroideas más extensas. La mayoría de los pacientes pueden reanudar sus actividades normales en una semana. Algunos dolores e inflamaciones en el cuello son frecuentes y se pueden controlar con medicamentos para aliviar el dolor. Las citas de seguimiento periódicas son importantes para controlar la función tiroidea y garantizar que las partes restantes de la tiroides funcionen correctamente. En algunos casos, es posible que se necesiten tratamientos adicionales según los resultados finales de la patología.