
Descripción general de la condición
Quiste del conducto tirogloso (TGDC) es una anomalía congénita que surge de los restos del conducto tirogloso, una estructura temporal presente durante el desarrollo temprano de la glándula tiroides. Normalmente, este conducto desaparece una vez que la glándula tiroides alcanza su posición final en el cuello, pero en algunos casos, los restos persisten y forman un quiste. Los TGDC son los quistes cervicales congénitos más comunes y, por lo general, se presentan en niños o adultos jóvenes.
Una TGDC generalmente se manifiesta como una masa en la línea media del cuello que se mueve hacia arriba cuando la lengua sobresale o durante la deglución. Este movimiento es un signo clínico clave que diferencia a la TGDC de otras masas del cuello. El quiste puede variar de tamaño y puede infectarse, lo que provoca enrojecimiento, hinchazón, dolor y, a veces, drenaje de pus. Los TGDC infectados pueden requerir atención médica inmediata. La estructura también puede tener componentes sólidos (tejido tiroideo residual), que pueden desarrollar cáncer de tiroides como ocurre con cualquier otro tejido tiroideo. Cuando esté presente, se debe considerar la posibilidad de realizar una aspiración con aguja fina (FNA). Por último, aunque es poco frecuente, un quiste del conducto tirogloso puede ser el único tejido tiroideo que tiene un paciente. Se debe advertir a los pacientes sobre esto antes de considerar cualquier tratamiento.
El diagnóstico del TGDC suele ser clínico y está respaldado por estudios de imágenes como una ecografía, una tomografía computarizada o una resonancia magnética para confirmar la ubicación del quiste y excluir otras patologías. También es posible que se necesite una aspiración con aguja fina, como se indicó anteriormente.
Opciones de tratamiento
- Procedimiento Sistrunk (extirpación del TGDC)
- Descripción: El procedimiento Sistrunk es el tratamiento estándar para la TGDC. Consiste en la extirpación quirúrgica del quiste junto con una porción del hueso hioides y una porción de tejido para reducir el riesgo de recurrencia. Este enfoque integral aborda los posibles remanentes del conducto tirogloso y, por lo general, es definitivo. Es raro que un cirujano experimentado ofrezca otra cosa que no sea un procedimiento de Sistrunk para esta afección.
- Indicaciones: Confirmación de la TGDC, infecciones recurrentes, problemas estéticos, sospecha de neoplasia maligna.
- Ablación por radiofrecuencia (RFA)
- Descripción: Si bien no es un tratamiento común para la TGDC, la artritis raquítica puede considerarse en casos selectos en los que la cirugía no sea factible o como tratamiento complementario para los quistes recurrentes con un componente sólido. La RFA utiliza el calor generado por la energía de radiofrecuencia para reducir el tamaño del quiste.
- Indicaciones: Pacientes no aptos para cirugía o tratamiento paliativo.
- Lobectomía tiroidea o tiroidectomía total
- Descripción: Este procedimiento quirúrgico implica la extirpación de uno o ambos lóbulos de la glándula tiroides. Por lo general, no está indicado para el TGDC, pero se puede considerar si hay una patología tiroidea concurrente que justifique una intervención quirúrgica o si se cree que un paciente necesita yodo radiactivo después de un procedimiento.
- Indicaciones: Nódulos o tumores tiroideos coexistentes, sospecha de malignidad en la tiroides.
- Extirpación transoral o sin cicatrices de un quiste del conducto tirogloso (sistrunk sin cicatriz)
- Descripción: Como ocurre con cualquier cirugía de tiroides, un procedimiento normal de Sistrunk deja una cicatriz. El Centro Russell es uno de los pocos centros en todo el mundo que ofrece la extirpación de un TGDC sin cicatriz visible mediante la técnica transoral «sin cicatrices». El Dr. Russell ha estado ofreciendo este procedimiento durante casi una década. Es bastante difícil de dominar para la mayoría de los cirujanos. Este procedimiento también se puede realizar en niños (pacientes pediátricos) cuando sea necesario.
- Indicaciones: TGDC y deseo de minimizar la cicatriz visible
El tratamiento del TGDC requiere una evaluación exhaustiva por parte de un equipo multidisciplinario y puede incluir pediatras, cirujanos y radiólogos para garantizar un diagnóstico preciso y un tratamiento eficaz. La intervención temprana, especialmente con el procedimiento de Sistrunk, es esencial para prevenir las complicaciones y la recurrencia. Contar con un equipo experimentado como el del Russell Center garantiza que tendrá acceso a la gama más amplia de opciones para el quiste del conducto tirogloso.